Un año de vivir contigo

  • Un montón de cajas desordenadas en “la sala”.
  • Sentarnos en la mesa definiendo qué le toca a quién.
  • Fin de semana de acomodar casi seis años de pertenencias.
  • La bonita sensación de encontrarle un lugar a casa cosa.
  • Acomodar plantas, cachivaches y encontrar la manera de decorar el baño de visitas.
  • Dormir por primera vez en nuestra cama y jubilar un colchón de más de treinta años de servicio.
  • Discusiones pataleando como niña chiquita.
  • Piedra, papel o tijeras para poner el siguiente capítulo.
  • Orines de perro… por todos lados.
  • Carcajearnos antes de dormir porque ya te desesperaste.
  • Despertar el domingo y verte jugar en la computadora… en boxers.
  • Flores.
  • Perros rascando la puerta… perros aullando porque quieren entrar.
  • El novio parrillero.
  • Tener cheve y vino de ley.
  • Pelear porque no barres fuerte.
  • Muchos besos de buenos días.
  • Disfrutar los domingos tirados en un colchón en la sala viendo la serie del momento.
  • Aprender a ceder.
  • No tener opción de mandarnos a nuestras casas cuando nos caemos mal.
  • Retos individuales que se comparten.
  • Abrazarte cuando vas a dormir.
  • Platos sucios que nadie quiere lavar.
  • Baños que nadie quiere lavar.
  • El concurso de tirar cabello entre Abú y yo.
  • Palomillas gigantes que nos atacan.
  • Árboles iluminados.
  • Juntas y juntas para hacer “las cuentas”.
  • Estirar el brazo y sentirte a media noche.
  • Tus ronquidos.
  • Mis ronquidos.
  • Pájaros cagando el carro como si no hubiera un mañana.
  • Hacer pipí con la puerta abierta.
  • Planes.
  • Sueños.
  • Muchas risas.
  • Retos en común.
  • Paciencia infinita al conocer diferencias.
  • Salir a correr.
  • Cantar a todo pulmón soltando la pena por no hacerlo bien.
  • Murallas que desaparecen.
  • Exageraciones… dramas.
  • “Hacerla de pedo”.
  • Querer tener la razón.
  • Ganar cuando nos dejamos ganar.
  • Vulnerabilidad.
  • Confiar.
  • Sentirme segura.
  • Tu lucha constante entre escucharme parlotear y jugar videojuegos.
  • Mañanas llenas de energía (por tu parte).
  • Hablar de temas incómodos.
  • Aceptar.
  • Finanzas compartidas.
  • Nuestros perros.
  • Saberme en casa.

-Nos vemos pronto.

Belo y un nuevo tipo de familia

El 30 de Enero cumplí años, 27 años para ser exactos y un golpe de realidad me azotó la cara, pero de una de las formas más tiernas en las que podía llegar. Me di cuenta de que estoy formando una familia (tranquilos, tranquilos, no se me adelanten y sigan leyendo, que estoy casi 100% segura de que no nos referimos a lo mismo).

Estaba en la oficina, era un lunes completamente normal a no ser por los abrazos extras que recibí y el pastel que me esperaba pacientemente en el refrigerador del comedor. Pasé las primeras horas laborales poniéndome al corriente con los correos y pendientes de la semana cuando, aproximadamente a las 11am, me llegó un mensaje del novio que decía algo más o menos así: “Tienes una sorpresa atrás del asiento del copiloto”, le contesté con un poco de incredulidad a lo que respondió: “Solo hay una forma de averiguarlo”. Dejé por un momento mis pendientes y fui en busca de “la sorpresa” y vaya que me llevé una.

El regalo fue maravilloso y atinado como suelen ser los regalos del novio (el segundo libro ilustrado de Harry Potter para la colección), pero me dio algo más. En la envoltura, escrito con plumón, venía una tierna dedicatoria firmada con las palabras: “Tu familia”.

Siéndoles bien honesta mi primera reacción fue un “A caray, en qué momento mis papás mandaron este paquete” y justo debajo de la firma había un dibujo con el novio, Abú, Gabo y Tami… lo único que puedo decirles es que mi corazón palpitó más fuerte, no más rápido, solo con mayor intensidad.

Fue como un momento al estilo Sherlock Holmes (la serie de BBC), en donde pasan escenas a toda velocidad mientras el investigador le explica a Watson las pistas que lo llevan a la solución más lógica, esas pistas que son obvias para él, pero que pasan desapercibidos para los demás. Podríamos decir que yo era el Watson en esta ecuación.

¿Cuál fue el segundo regalo? La realización de que he llegado a ese momento de vida en donde mi familia nuclear está cambiando. Ha pasado de ser una familia de cuatro a una familia de dos (+ tres perros). Y estoy bien con eso, estoy tranquila, estoy emocionada. Me encanta que el novio se sume a los VG y me encanta sumarme a los MO y que dentro de la mezcla surja un nuevo nombre, uno que es nuestro, uno que nos une.

No sé, creo que la vida va avanzando, trayendo sorpresas y momentos mágicos. Y aunque hay períodos en que mi mente se envuelve en ridiculeces exageradas al estilo de: “Ya tengo 27 y mi vida no está cerca de lo que imaginaba a los 10” (sí, soy un cliché encantador en múltiples áreas de mi existencia). Son esos sencillos grandes momentos en mi cotidianeidad los que me hacen sonreír constantemente y tranquilizan a todos esas dramatizaciones que a veces me invaden.

Gracias, novio, diste otro jonrón.

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-Nos vemos pronto

Galería

Belo and strange pictures

Almost 3 months ago my parents came to visit and my dad showed me some really old photos about his family. I don’t want to say it felt weird, but I definitely felt something out of the ordinary. This people felt so foreign to me, like strangers.

And being completely honest, that’s what they are. I never knew them; they lived way before my time in an era that doesn’t exist anymore, where life was in black and white, time moved slower and life ended faster.

Strangers and all but I still have someone’s eyes, the mouth of a great great aunt, the hair, the hands and so I come to realize that there is nothing that I own that is completely mine. Someone, somewhere in my family tree has had it before. And even though they are complete strangers, they are still a part of me.

There are some creepy but beautiful pictures.

It’s weird to know that someday someone is going to think the exact same thing about me.

-See you soon

¡Feliz cumpleaños hermano!

Hoy, hace 26 años llegó a este mundo lleno de retos y aventuras mi hermano mayor, ya que hoy es su cumpleaños y en homenaje a él, que está lejos, decidí posponer la entrada que tenía pensado hacer por hacer una dedicada a él que ha sido parte de mi vida de cerca o de lejos por 24 años.

Creo que como todas las relaciones que podemos tener la de hermanos tiene igual esa particularidad de ser única e irrepetible para cada par que lo vive, ni siquiera en la misma familia donde hay más de 2 hijos se va a vivir el mismo tipo de relación entre ellos.

Lo que sí creo que todos los hermanos compartimos es que es esa persona que te ha conocido desde tus inicios (descubriendo el mundo y a ti mismo) hasta que ya estas levantado siendo la persona que estabas destinado a ser. Es decir, conocen esa parte pura de nosotros antes de que el mundo, las situaciones y las experiencias nos van moldeando y vamos evolucionando (aquí quiero aclarar que con el termino hermano me refiero a cualquier persona que cumpla con esa función particular… para mí la familia poco tiene que ver con compartir genes y tengo la fortuna de poder decir que al menos en mi familia nuclear mis genes y quien funge como hermano se comparten).

Mi hermano, en algún punto de nuestras vidas, va a ser la única persona que me va a mantener conectada con mi pasado y me va a conocer no sólo como la persona que soy ahora si no también que será quien me logré recordar como la niña que fui. Y que al pensar en mí o al estar conmigo verá más allá de mi presente y podrá recordar pláticas en la noche antes de dormir, tardes viendo Dragon Ball, juegos de peluches voladores o de globos que no deben tocar el piso, viajes compartiendo un espacio reducido en el asiento trasero de un automóvil.

Hablando con él recientemente me asombró que a pesar de que no somos my cercanos, hablamos poco y nos vemos aún menos, nos conocemos, no sé bien cómo explicar esto, me conoce, sabe como pienso, sabe cómo me siento y cómo soy, hablar con él es como hablar con alguien a quien veo a diario, que nuestra relación como hermanos nos une y le quita apariencias, expectativas y reservas a nuestra forma de comunicarnos.

Cuando pienso en mi infancia la recuerdo a lado de él haciendo un funeral para una rata en el patio de mi casa (por la que mi mamá nos regaño como nunca), jugando futbol con nuestra mascota (que era una excelente portera :O ), poniéndonos de acuerdo para hacer el desayuno en vacaciones. En fin, las historias son interminables y estoy segura que hablaré de ellas más adelante, la entrada sería interminable (hay que recordar que no soy buena siendo concreta).

Y así mismo cuando pienso en mi presente y en mi futuro la única certeza que tengo es que él va a estar ahí, si bien no tengo la seguridad de que sea físicamente presente mi hermano y yo estamos unidos por algo que va más allá de la presencia física. Y así, aunque nuestra historia nunca fue de hermanos siameses que hacían todo juntos y aunque hace aproximadamente 6 años que no vivimos bajo el mismo techo y ni siquiera cerca el uno del otro. El está ahí para mí y yo estoy ahí para él.

Siempre lo recuerdo con la canción de Te Vi de Shaila (en esencia, no literalmente)

Para ti y para mi :)

Para ti y para mi :)

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