Qué triste fue decirnos adiós…

¡Pero ya no! Este fin de semana nuestra frase de domingo por la noche: “Te vas con cuidado, me avisas cuando llegues” pasó a ser un: “Ya me voy a acostar, mi amor, tengo mucho sueño”.

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Tengo muchas ganas de escribir acerca de esto, pero no logro identificar cuál es el tono con el que quiero narrarlo. A él tengo muchas cosas cursis y románticas que decirle, al mundo tengo opiniones para contarle y para mi tengo ese enorme deseo de registrar lo que está pasando como una manera de poder regresar a leer estas páginas y recordar lo que Beli de 26 años pensaba, sentía y creía al respecto de todo esto.

Sin más preámbulos: El Novio y yo, después de mucho platicarlo y andar en un “Si si-no no” por fin vivimos bajo un mismo techo. Y qué bonito se siente ser dueños (por un año al menos) de un lugar al que con gusto llamamos hogar (esperemos que pasada la fase de luna de miel sigamos diciendo lo mismo jaja).

So far so good, dirían mis vecinos americanos. Por el momento es todo. Bienvenido, Novio, Beli y resto de ustedes que me leen a una nueva etapa de nuestra vida.

La aventura nos aguarda, seguiremos reportando.

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-Nos vemos pronto :)

Querida, Beli (a mis 20 años)

Sé que te sientes un poco perdida, siéndote honesta yo también lo estoy (seguimos en eso juntas, pero de manera diferente). Sé que estas en una encrucijada, te toparás con varias más para tus 26, pero ten confianza en que las decisiones que tomaste te trajeron hasta aquí y te han permitido aprender ciertas cosas que no habrías hecho de otra manera.

No te preocupes tanto, para tus 26 años estas empezando proyectos interesantes que están llenando tu vida de emoción y entrega. Por fin entiendes lo que quieren decir con “el que quiere azul celeste que le cueste”. Pero sabes, también te has dado cuenta de que “batallar”, echarle ganas y recibir críticas duras vale la pena y es algo que estás aprendiendo a disfrutar y a tomar para crecer.

Vas a tener muchas ideas interesantes, atrévete a llevarlas más allá, atrévete a comprometerte con algo, a intentarlo, no te digo que cambiaría tu vida en poco tiempo, pero creo que eso haría que lleváramos el camino un poco más recorrido.

A tus 24 años vas a ver un video en TED que cambiará la forma en que vives tus emociones y las expresas. Ya verás, te darás cuenta de que el amor no es una lucha de poder y que el mostrarte vulnerable te ha hecho más fuerte de lo que creías. Te adelanto que ya te puedes enojar (y te sale muy bien) sólo no te claves en el drama que a veces el novio no está de humor para aguantarlo. Su paciencia tiene límites, no abuses de ella.

¿Qué más te puedo contar? Por fin adoptaste un perro que cambió tu vida y aunque le apesta el hocico porque come popo lo adoras y duerme en tu cama todos los días. Tienes un novio maravilloso con el que estas aprendiendo el arte de tener una relación y compartir tu vida con otra persona. Tiene su chiste y prepárate qué llegar a ese punto va a estar pesado, pero míranos, seguimos sonriendo al hablar de él. Y tu sueño de ser escritora sigue vigente y viento en popa. Te aseguro que para antes de los 30 lo habremos hecho una realidad.

Te agradezco las decisiones que has tomado, no siempre has dado lo mejor de ti, pero ya nos dimos cuenta y estamos en eso. Ah por cierto, lo que dicen es cierto: a los 26 sigues siendo joven pero tu cuerpo ya no responde igual así que si me ayudas no perdiendo el hábito del ejercicio estaría con madre.

Y una cosa más, que también es un gran cliché… después de la carrera el tiempo literal se pasa volando, aprovéchalo al máximo, yo te aseguro que haré mi mayor esfuerzo para que a los 30 podamos voltear para atrás y digamos “Venga, vamos por otros diez igual”.

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-Nos vemos pronto

Hagamos un trato

IMG_0564Vamos a poseer experiencias y dejar de tener cosas, vamos a dejar de soñar y hagamos de esta vida el sueño que tenemos.

Te propongo que soltemos las redes de la sociedad y nos guiemos por lo que somos en nuestro Ser.

Te propongo una mochila en la espalda, una cámara en el cuello y un cuaderno para escribir, llamemos “casa” al mundo y a nuestros brazos “hogar”.

Te propongo peleas en senderos desconocidos, ya que mis indicaciones no mejoran con mapas en físico, y noches con estrellas, a las que les inventemos nombres que nos parezcan graciosos.

Te propongo risas de chistes mal contados que maten el tiempo esperando trenes, lágrimas de cansancio cuando nuestros pies no puedan más y abrazos de apoyo que nos levanten a dar el siguiente.

Te propongo no dormir enojados, expresar sentimientos sin manipulación y decir “no sé” cuando las respuestas se nos escapen.

Te propongo que tengamos un hijo o dos o tres, junto con seis perros y dos gatos o si se nos antoja no tengamos ninguno, hagamos las reglas entre nosotros.

Te propongo que encontremos la velocidad exacta en la que los dos caminemos agusto y que demos el paso para no volver atrás.

Te propongo males de altura y sentimientos de grandeza por las cumbres conquistadas, aunque algunas de ellas sean más de uno que de los dos.

Te propongo aterrizar de vez en cuando mis sueños para que no siempre te toque ser el realista y también darte el espacio para que tus propias alas puedan estirarse para volar.

Te propongo que compartamos el peso para que los dos sintamos la ligereza que el amor provee.

Te propongo decir más veces sí y no dejarnos llevar por el cansancio.

Te propongo enamorarnos un poquito más cada día.

Te propongo que lo hagamos, que escuchemos esa voz que nos invita a intentar, a explorar, a ir descubriendo sobre la marcha el camino marcado, a utilizar nuestro cuerpo al máximo y abrir los ojos a los que nos rodea.

Te propongo que nos “demos la mano y vayamos a darle la vuelta al mundo”.

Te lo propongo para que al final del camino podamos vernos a los ojos y sonreír.

-Nos vemos pronto.

Minientrada

Inhala… Exhala.

IMG_1130Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Siente como tu pecho se infla al compás del aire que entra y sale lentamente.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Se llena tu pecho, tu estomagó y el aire se mueve en un círculo constante que crece y decrece.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Tus manos se posan con delicadeza sobre tus muslos.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Tus párpados pesan, y se cierran con tranquilidad al momento en que tu pecho se queda sin aire.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Las imágenes de tu mente se calman, se vuelven menos borrosas, más lentas.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Un resplandor blanco llena todo tu espacio mental.

Inhala… 1… 2… 3… Exhala. Calma, déjalo ir… Calma.

-Nos vemos pronto.

Belo, el 2015 y la sabiduría del Novio

Imagínense esta escena: una chiquilla alta de unos 10 años se mira en el espejo, todos los días se observa y busca encontrar en su semblante una prueba, por más minúscula que sea, de que está creciendo. Ella se ve mañana tras mañana con impaciencia, esperando el día en que, por fin, el reflejo que le regrese la mirada sea el de una adulta hecha y derecha. Ella no lo sabe, pero el secreto que nadie le dice es que el tiempo no es el mismo entre niños y adultos. Y aunque para esa pequeña los días son eternos y la adultez lejana, llegará el día en que se vuelva participe de la tan trillada frase “el tiempo vuela”…

Y que llega el 2016, y “sin darme cuenta” se fue el 2015.

  • Cambié de trabajo
  • Cambié de casa
  • Adopté a Gabo
  • Cursé 2 talleres de creación literaria en el MARCO
  • Empecé a escribir mi primer novela
  • Nació Belo90 en Youtube
  • Leí 16 libros por gusto + uno que otro por obligación
  • Entré a una maestría
  • Decidí mi próximo gran viaje (acompañada :D)
  • Conocí Chiapas (y me enfermé todo el viaje)
  • Tuve roomie otra vez (y continúa)
  • Nació mi primer sobrino
  • Empezó Bigeek
  • Se comprometió una de mis mejores amigas
  • Encontré 2 vinos que sí disfruto
  • Le gané al acné (con ayuda)
  • Conquisté matacanes
  • Descubrí que quiero ser escritora
  • Le dimos un giro de 180 grados a nuestra relación (El Novio y yo)
  • Contacté mejor con mi enojo
  • Me expresé, sin miedo a nada como diría Alex Ubago (¿recuerdan a Alex Ubago?)

Fue un año lleno de todo. Hoy quiero compartir dos de las grandes enseñanzas que tuve y que se vienen conmigo para el 2016, apenas es Enero y ya pinta para ser un muy buen año.

Sabiduría del Novio

“La vida es como una montaña que queremos subir. Tú sabes a dónde quieres llegar, pero para llegar AHÍ debes de transitar un camino que está AQUÍ. Mantén tu vista puesta en el paso que das cada día en el AQUÍ y voltea de vez en cuando a la cima para no perder rumbo, pero no te quedes viéndola mucho tiempo porque olvidas caminar ó tropiezas y caes por no estas atenta. Recuerda que para llegar ALLÁ primero tienes que pasar por AQUÍ”.

“Ve los conflictos uno a la vez, ve a tus monstruos a la cara uno a la vez y por separado. Cuando vamos sumando cosas la montaña se vuelve cada vez más grande y más difícil de culminar. Quítale altura, no contenido.
Al verlos uno por uno se vuelven manejables, no nos abruman ni nos sobrepasan, están a nuestra altura. Ahí es donde podemos trabajar con ellos, aceptarlos, superarlos, entenderlos y dejarlos ir. Así es cómo encontramos rumbo y camino”.

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-Nos vemos pronto

De confianza y de ti

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Yo quería a esa flor. Cuando tenía ocho años me la topé en el jardín de la abuela en mis vacaciones de verano y fue mágico. Ahí estaba ella: verde, delgada, con unos hermosos pétalos blancos que parecían pedacitos de nube y un bello centro con rayos que asemejaban al sol. Todos los días, al despertar, salía a pasar mis mañanas a su lado. Tomábamos té (que en realidad era agua con azúcar porque el té sabía a plantas y como nueva amante de ellas o al menos de una de ellas no podía atreverme a comerlas, no sería coherente), le contaba mis días y ella, con una paciencia eterna, me escuchaba y se movía al compás del viento mientras me contestaba. Yo, con mis ocho años y sin saber nada de la vida, pensé que estaría siempre para mí.

Los días pasaron y el tiempo para regresar a casa había llegado. Corrí a despedirme de ella, la noté triste: su tallo estaba inclinado con las hojas tocando el pasto y sus pétalos que normalmente alababan al sol estaban caídos como si quisieran alcanzar el suelo, sin vida. Le prometí que volvería, que nos veríamos otra vez, que el tiempo pasaría volando y ni cuenta nos daríamos de que estábamos separadas, en un abrir y cerrar de ojos volveríamos a estar juntas y le contaría todas las aventuras que soñaba tener. Ella en su maravillosa ingenuidad confió en mí.

¡Que bella habilidad tenía! Confiaba en los demás con una facilidad que ahora, entendiendo lo que implica, me asombra. No es fácil hacerlo, me ha costado más de una vida de práctica y aun así me parece una utopía eso de la confianza plena, tener la certeza de algo que tiene que ver con un ser humano es tan poco probable como tratar de evitar que el sol salga y se ponga. Y ella lo aprendió de la manera más triste posible: esperando.

¿Regresé? Sí, pero tarde. Cuando por fin fue invierno y pude volver a casa de la abuela, corrí a buscarla y ya no estaba ahí, el implacable tiempo había pasado sin dejar rastro de ella. Ahora yo la espero en nuestro lugar secreto, por las tardes la busco en otros jardines, deseo encontrarla pero nunca está, y así cómo la confianza que no supe cuidar, no sé si la vuelva a recuperar.

-Nos vemos pronto.

Belo y el Águila

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“El dilema del águila”… Hace poquito me reencontré con esta anécdota que escuche por primera vez en la universidad, la primera vez que escuche esto yo dije “Na, ni de chiste”, pero lo investigue y ¡Es cierto! Quede sorprendida, de verdad me parece una transformación muy intensa y va más o menos así:

“El águila es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años aproximadamente sufre uno de los momentos más críticos de su existencia.

Para esa edad sus garras se vuelven frágiles y flexibles, se doblan con fragilidad y no logran atrapar a su presa. Su pico, una vez largo y fuerte, se curva apuntando contra su pecho y se vuelve una herramienta inútil. Sus alas se vuelven pesadas por sus gruesas y duras plumas y se le dificulta volar.

Entonces se encuentra con dos únicas alternativas: Morir… o pasar un doloroso proceso de renovación que dura de 4 a 5 meses.

Para esto tiene que volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared rocosa donde no necesite volar. Y aquí es donde verdaderamente comienza el trabajo:

  1. Comienza a golpear con su pico la pared hasta que consigue desgarrarlo y arrancárselo y así darle paso a uno nuevo.
  2. Con su renovado pico comienza a desprenderse las garras hasta eliminarlas por completo.
  3. Cuando las nuevas garras comienzan a crecer empieza a arrancar sus plumas en espera de que nazca su nuevo plumaje.

Habrán pasado meses para que todo esto pase, meses en los que el águila se las tuvo que ingeniar para sobrevivir en una posición de increíble desventaja. Pero al finalizar, saldrá renovada y con esas nuevas alas saldrá al vuelo dejando atrás ese pasado y entrando a ese presente con una existencia renovada.

Este relato nos habla de una posibilidad de cambio, mas bien, nos habla de cómo en algún momento de la vida se llega a una encrucijada (o varias) que son claves en nuestra vida, que nos piden cambios que vienen desde la raíz, un cambio de ideología, de manera de pensar y de actuar. Nos habla de esos momentos en donde al final del camino se nos presentan 2 direcciones: “morir (metafóricamente hablando) o vivir”.

Creo que el águila nos invita a tener como combustible de vida la felicidad, esa que damos por sentado y la dejamos de lado creyendo que llegará cuando logremos todas esas metas y sueños que nos hemos propuesto, esto no es así. Como lo hemos oído mucho y es uno de los tantos clichés que tenemos (que en este caso creo es cierto) la felicidad no es la meta o el destino, la felicidad es el camino.

La felicidad, la plenitud y la trascendencia deberían de ser nuestros pilares de vida y ojo, no me malinterpretes, no hablo de una vida en la que no haya momentos de tristeza, incertidumbre o enojo, eso es hablar de imposibles, pero que sean precisamente eso: momentos, que llegan, nos mueven un poco y pasan. Yo hablo acerca de disfrutar levantarnos cada mañana, de hablar con alguien, de comer, de hacer lo que nos gusta, de dormir, de maravillarnos con lo que tenemos a nuestro alrededor, de saber que estamos caminando para un lugar (aunque no tengamos muy claro en todo momento que lugar es).

Y si hoy hay una sola persona leyéndome que pueda decir que no está en armonía consigo misma, te digo que te encuentras en una de esas encrucijadas que exigen una decisión, que piden un cambio.

Qué mejor día que hoy para empezarlo.

-Nos vemos pronto