Día 2: Yo Creo

Del verbo crear, no de creer.

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Crear espacios en mi vida diaria para las actividades que quiera realizar. Encontrar y aceptar ese poder de decisión sobre mí misma para darme la tarea de crear el momento para (inserta cualquier actividad, sueño, meta, gusto que quieras).

El reto número uno es ése, me queda claro. El reto número dos lo leí en el correo y fue la frase clave que traje conmigo durante toda la sesión: “Create space in a way in which you can enjoy the process” (Crea espacios en la forma que te permita disfrutar el proceso… algo por el estilo, es mi interpretación de las palabras). Eso es lo que más me cuesta. Tengo el hábito de procrastinar en extremo, muchas veces cuando me doy la oportunidad de hacer algo ya tengo el tiempo encima y no lo disfruto. Y la realidad (me consta porque me ha pasado) es obvia: cuando creo espacios en donde disfruto el proceso, la calidad de mi trabajo, de mi tiempo y de la propia actividad es considerablemente más alta.

Entonces creo que la respuesta llegó mucho antes de hacer la pregunta.

Crea espacios, Belinda, date la oportunidad de hacer realidad tus sueños, porque en eso tú tienes un control mayor que cualquiera.

                                      -Nos vemos mañana

Belo y la magia de la percepción

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Una de las primeras cosas que aprendí en las prácticas de la facultad fue la aplicación de los conceptos “mapa” y “territorio” en eso de la psicología. Para mí, esas palabras correspondían a la geografía y nos ayudaban a ubicar lugares, pero me di cuenta de que esa definición se queda corta (como con muchas palabras cuyo significado está ligado directamente con la forma en que se utiliza, la bella complejidad de los idiomas).

Ahora, ¿Qué tienen que ver estas lindas palabras con la psicología? Es bien sencillo:

Territorio: la tierra, un espacio definido e inalterable por el hombre, es lo que es, una extensión geográfica. Psicológicamente lo entenderemos como lo que pasa.

Mapa: una representación gráfica de un territorio, estos pueden ser mostrando los mares, los biomas, con división política, mostrando los sistemas montañosos y climáticos. Psicológicamente lo entenderemos como la PERCEPCIÓN, esa forma en que cada persona se relaciona con el mundo que la rodea a través de los sentidos (todos los que quieras).

“Lo que pasa” (territorio), antes de ser percibido por nosotros, pasa por distintos filtros neurológicos, sociales y personales. Así, hacemos nuestro propio modelo de “lo que pasa”, una representación de lo original (mapa) y esto nos inclina a entrar en conflicto.

¿Por qué?, te preguntarás…

Porque olvidamos que hay tantos mapas como personas que experimentan “lo que pasa”, y por esto, hay veces que sólo reconocemos o damos validez al nuestro.

¿Cuál es el secreto?

Más sencillo de lo que pensamos… Escuchar, sin juicios y sin pretextos. No se trata de que dejemos nuestro mapa y dibujemos como lo hacen los demás, pero sí de reconocer que nuestra percepción no es la única y que la de los demás tiene tanta validez como la nuestra. Ya cada uno le ira haciendo las adecuaciones necesarias a su mapa con base en las nuevas experiencias que se vayan presentando en nuestra vida. Como dice Jorgey Bucay: “El mapa nunca es el territorio y habrá que ir corrigiendo el recorrido cada vez que nuestra propia experiencia encuentre un error del cartógrafo. Sólo así llegaremos a la cima.”

-Nos vemos pronto.

Belo y el Águila

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“El dilema del águila”… Hace poquito me reencontré con esta anécdota que escuche por primera vez en la universidad, la primera vez que escuche esto yo dije “Na, ni de chiste”, pero lo investigue y ¡Es cierto! Quede sorprendida, de verdad me parece una transformación muy intensa y va más o menos así:

“El águila es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años aproximadamente sufre uno de los momentos más críticos de su existencia.

Para esa edad sus garras se vuelven frágiles y flexibles, se doblan con fragilidad y no logran atrapar a su presa. Su pico, una vez largo y fuerte, se curva apuntando contra su pecho y se vuelve una herramienta inútil. Sus alas se vuelven pesadas por sus gruesas y duras plumas y se le dificulta volar.

Entonces se encuentra con dos únicas alternativas: Morir… o pasar un doloroso proceso de renovación que dura de 4 a 5 meses.

Para esto tiene que volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared rocosa donde no necesite volar. Y aquí es donde verdaderamente comienza el trabajo:

  1. Comienza a golpear con su pico la pared hasta que consigue desgarrarlo y arrancárselo y así darle paso a uno nuevo.
  2. Con su renovado pico comienza a desprenderse las garras hasta eliminarlas por completo.
  3. Cuando las nuevas garras comienzan a crecer empieza a arrancar sus plumas en espera de que nazca su nuevo plumaje.

Habrán pasado meses para que todo esto pase, meses en los que el águila se las tuvo que ingeniar para sobrevivir en una posición de increíble desventaja. Pero al finalizar, saldrá renovada y con esas nuevas alas saldrá al vuelo dejando atrás ese pasado y entrando a ese presente con una existencia renovada.

Este relato nos habla de una posibilidad de cambio, mas bien, nos habla de cómo en algún momento de la vida se llega a una encrucijada (o varias) que son claves en nuestra vida, que nos piden cambios que vienen desde la raíz, un cambio de ideología, de manera de pensar y de actuar. Nos habla de esos momentos en donde al final del camino se nos presentan 2 direcciones: “morir (metafóricamente hablando) o vivir”.

Creo que el águila nos invita a tener como combustible de vida la felicidad, esa que damos por sentado y la dejamos de lado creyendo que llegará cuando logremos todas esas metas y sueños que nos hemos propuesto, esto no es así. Como lo hemos oído mucho y es uno de los tantos clichés que tenemos (que en este caso creo es cierto) la felicidad no es la meta o el destino, la felicidad es el camino.

La felicidad, la plenitud y la trascendencia deberían de ser nuestros pilares de vida y ojo, no me malinterpretes, no hablo de una vida en la que no haya momentos de tristeza, incertidumbre o enojo, eso es hablar de imposibles, pero que sean precisamente eso: momentos, que llegan, nos mueven un poco y pasan. Yo hablo acerca de disfrutar levantarnos cada mañana, de hablar con alguien, de comer, de hacer lo que nos gusta, de dormir, de maravillarnos con lo que tenemos a nuestro alrededor, de saber que estamos caminando para un lugar (aunque no tengamos muy claro en todo momento que lugar es).

Y si hoy hay una sola persona leyéndome que pueda decir que no está en armonía consigo misma, te digo que te encuentras en una de esas encrucijadas que exigen una decisión, que piden un cambio.

Qué mejor día que hoy para empezarlo.

-Nos vemos pronto

Belo y la Certeza

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“Me di cuenta que la vida se va acomodando si tenemos la certeza y la fe de que así será”

Hace un poquito más de un año tomé la decisión de salirme del trabajo en el que estaba (en el cual apenas iba a cumplir los 3 meses) porque me di cuenta que no era para mí. Recuerdo que estaba un tanto nerviosa porque ya tenía 3 meses en los que estaba recibiendo un salario fijo y regular y la idea de salir otra vez a depender al 100% de mis papás no me encantaba, como que tenía en la cabeza la idea de que a mis 24 años lo que tenía que hacer era empezar a independizarme no a depender cada vez más. Pero bueno, hable con ellos les dije como me sentía y la decisión de que no me iba a quedar. Grande fue mi sorpresa cuando en la semana en la que me había puesto como objetivo decirle a mi jefe de mi salida, se comunicó conmigo un profesor de la universidad con el cual desarrollé una relación muy cercana, y en la plática salió mi próximo desempleo y sin pensarlo me dijo “vente conmigo”. Iba a recibir un menor sueldo, pero solo trabajaría medio tiempo y se me hacia una buena oportunidad para tocar base, ver bien que quería y darle, así que no lo tuve que pensar más: de estar sin trabajo a tener uno y con gente a la cual apreciaba, la respuesta era sencilla.

Así que me salí de ese primer trabajo tranquila, con la idea de que entraría a la maestría y de que empezaría a desarrollar eso que yo quería hacer en ese tiempo libre que iba a tener y pondría en práctica otra parte de mi profesión que no había explorado.

8 meses después

Todo lo que puedo decir al respecto es que me sentía frustrada. Y lo que era peor es que esa frustración provenía totalmente de mi responsabilidad. Me encontraba en una mezcla de miedo, frustración y comodidad. Me gustaba el ambiente de trabajo en donde estaba, pero no me gustaba lo que estaba haciendo. Me emocionaba la idea de entrar a una maestría, pero no sabía a cual. Me llamaba la atención empezar a desarrollar talleres, pero el no tener la menor idea de cómo los iba a ofertar me detenía. Me encontraba cómodamente en una zona de confort en donde me quejaba, pero no me responsabilizaba de las cosas.

Aquí fue donde nació este blog, como un intento de sentir un control sobre todo lo que sentía que no controlaba. Y así fue como Belo, marco un largo y lento inicio de lucha contra mis grandes dragones. Lo he dicho antes, hacer un blog público requirió valentía y desprendimiento. El poner aquí afuera lo que pensaba, sentía o hacia y darlo al mundo para ser usado a su conveniencia era algo temible para mí. Pero lo hice y ya conocen la historia.

5 meses después

Y un día, sin saber cómo ni cuándo, caí en cuenta de cómo esas cosas a las que quería llegar estaban realizándose. Estoy terminando mi primer semestre en Maestría, tengo 1 mes en un trabajo que me gusta, me divierte y me apasiona, estoy por entrar a un taller de creación literaria para por fin darle algo de formación a esto de la escritura y estoy a punto de cumplir 6 meses con mi mejor amigo/hijo peludo (que ha sido todo un reto del que hablaré después).

Y eso me regresa al inicio… Me di cuenta que la vida se va acomodando si tenemos la certeza y la fe de que así será. Hubo pasos que di sabiendo, hubo otros que ni supe cuando di, pero caí en cuenta de que lo que todos mis días tienen en común es que en mi mente está la certeza de que las cosas van a salir, puede que no sepa cómo siempre, pero la fe de que así será ahí está.

Y vienen planes interesantes unos que tienen que ver con el blog, otros que tienen que ver con escribir, vienen metas profesionales y personales. La vida sigue su rumbo y en estos momentos está llegando a un camino que se ve un tanto más definido para mí. Y cada día que pasa se agradece por lo que llegó sabiendo que el momento para lo demás llegará.

-Nos vemos pronto

Belo y Prudencia

Prudencia y yo nos conocimos desde pequeñas, la primera vez que supe de ella fue una tarde en que mis papás me la presentaron estando en la casa. Al principio no teníamos mucho que decirnos, éramos dos pequeñas desconocidas que habían sido puestas en el mismos espacio y no sabíamos a ciencia cierta que se esperada de nosotras, pero el tiempo fue pasando y con toda su sabiduría Prudencia y yo nos fuimos conociendo mejor y fuimos encontrando varias cosas en común.

Empezamos a pasar mucho tiempo juntas en la escuela, en mi casa, en todos lados. Empecé a entenderla mejor y hasta puedo decir que en ese tiempo éramos mejores amigas. Toda nuestra niñez fue bastante tranquila, en todos esos años no recuerdo que haya puesto en verdadera prueba nuestra amistad, si tuvimos uno que otro momento incomodo, pero nada fuera de lo normal en este arte de crecer y entender nuestro papel en el mundo.

Prudencia era muy divertida, era linda y humilde y ahora me doy cuenta que su amistad le sumaba mucho a mi vida. Fue una gran alegría para mí cuando nos encontramos en secundaria y aun más cuando camine por primera vez los pasillos de la preparatoria y ahí estaba ella esperándome en la puerta del salón. Platicar con ella siempre me ayudaba mucho, me daba una perspectiva muy humana de la realidad, ella siempre encontraba la manera de hacerme ver el momento en que una chiflazon, un enojo o un comentario hiriente me alejaban de mi corazón… mientras estábamos juntas de mi boca siempre salía una palabra amable, un roce de apoyo y un silencio para escuchar.

Pero de repente, como en todas las relaciones, llegaron los problemas. La entrada a la universidad fue algo muy diferente para nosotras y nuestra amistad, la repentina libertad y la sobrecogedora responsabilidad formaban un equilibrio delicado que en varias ocasiones se balanceaba de más. Prudencia y yo empezamos a conocer a más gente, otros puntos de vista, otras realidades fuera de la burbuja mágica en la que vivíamos y con esto fuimos encontrando diferencias.

Yo con mis aires de libertad y de aventurera camine muy rápido para ella y nos alejamos, nos seguíamos frecuentando, seguíamos siendo amigas, pero poco a poco fui dejando de escucharla como antes, fui olvidando sus consejos y sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde un día me di cuenta de que ya no estaba en mi vida.  Regresando a mi casa un día por la noche y meditando en mis andares del día me di cuenta que no estaba, por primera vez pude sentir su ausencia y la extrañe.

A los 5 es normal que no tengas Prudencia, el mundo es un lugar enorme que apenas vas a empezar a conocer, tus relaciones con los demás están empezando y Prudencia puede estar descansando sin mayor problema sabiendo que tus pasos son cortos y fáciles de alcanzar.

A los 16 no es “esperado” que Prudencia sea gran parte de tu vida, ya que en esos momentos tu habilidad para saber todo y tener siempre razón está en su pico más alto y muchas veces la voz de Prudencia es bajita y no la logramos escuchar.

A los 25… ella debería estar aquí como una fuerza constante en tu vida que guía tus pasos. Y no la Prudencia miedosa, no esa no nos sirve, la que debe de estar es la Prudencia HUMANA, esa que nos invita día con día a ser mejores personas.

Hoy hablé con ella, le pedí que regresara a mi vida y tan encantadora como siempre me dijo que nunca se fue, que solo estaba esperando a que callara mi ego y escuchara a mi corazón para así poderla encontrar ahí.

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-Nos vemos pronto

Belo y la aceptación

“El formidable fue vencido por Marcus Goldman mamá. Y fue en ese momento en el que pude empezar a vivir”- La verdad sobre el caso de Harry Quebert de Joel Dicker


Leí esa frase como 3 veces seguidas, la escribí y no pude más que soltar el libro un momento y meditar al respecto.

Un poco de contexto: El formidable es el “alter ego” que Marcus Goldman crea de sí mismo en sus años de preparatoria y que lo sigue su primer año de universidad hasta que por fin logra vencerlo. Ese alter ego empezó formándose por todo lo que Marcus creía se necesita para ser socialmente popular y fue enriqueciéndose con todo lo que la gente pensaba de él, era un alter ego hecho a imagen y semejanza de lo que los demás esperaban de Marcus. Lleno de apariencias y engaños tan perfectamente diseñados que el propio Goldman se pierde en ellos y llega a creer que eso es todo lo que él es y lo único que vale la pena de su persona.

¿Por qué me dejo esto pensando?

Todos lo hemos vivido en algún punto de nuestras vidas: la necesidad desmedida de ser socialmente populares, de provocar ese sentimiento al vernos de que somos perfectos y despertar esas emociones de querer ser como nosotros. Difícil de aceptar pero si lo pensamos con honestidad sabemos que es cierto.

La luz al final del túnel es que es una etapa que tarde o temprano se supera, unos tarde y otros temprano, pero logramos darnos cuenta de que:

  • La vida es más de lo que la sociedad pueda pensar de nosotros
  • El “éxito personal” no se mide comparándome con mi prójimo
  • La felicidad va de la mano con mi propia aceptación no de lo QUE soy si no de QUIEN soy.

Cuando logramos vernos al espejo, pero vernos de verdad junto con nuestra luz y nuestra sombra, junto con todo lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser y en ese momento podemos vernos a los ojos y decirnos “te amo”. En esa aceptación incondicional encontramos nuestra verdadera libertad, ahí encontramos el poder dentro de nosotros mismos para subir montañas, soltar cadenas, volar y respirar un aire limpio que nunca habíamos experimentado. Ahí estamos, ahí está todo nuestro potencial, ahí encontramos a nuestro mejor aliado y logramos ver como cada parte de nosotros (hasta nuestra sombra) nos hace quiénes somos y es nuestro lienzo para ir pintando la mayor obra de arte que seremos capaces de crear.

La vida es un proceso de transformación y ese proceso es lo que le da un toque mágico. Tú ¿Ya te viste en el espejo el día de hoy?

-Nos vemos pronto