Secretos de la Ciudad- El Jonuco/La Calle

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El domingo antepasado me aventuré una vez más al mundo del senderismo, el destino fue un camino escondido en la Sierra Madre Oriental.


En la carretera Saltillo-Mty km 49 se encuentran unas hélices blancas en medio de la nada, cuando sigues el camino que te marcan llegas a un “Club Campestre” de la High Society llamado “El Jonuco”.

Después de pasar unas casas, que de campestres no tienen nada, y de subir una pendiente que era la equivocada, iniciamos el trayecto para “La Calle” y sus 3000m sobre el nivel del mar.

Punto #1: Ten consciencia de a dónde y a qué vas

image2Esta ilusa bloggera iba con la idea de que caminaría una veredita tranquila. No estaba preparada, física o mentalmente, para un recorrido de 6 horas en una dificultad media (que para mí fue alta).

El recorrido tiene paisajes muy padres, entre más subes vas alcanzando cumbres que se veían lejanas, el aire se va limpiando, tu visión se expande y, como nos enseñó Mufasa, todo lo que alcanzamos a ver forma parte de este maravilloso lugar al que llamamos tierra.

Hay plantas, cactus y espinas por doquier y pedazos del recorrido en que no hay un sólo árbol al que arrimarte, el sol llega a todos lados.

Punto #2: Ve preparadoFullSizeRender (4)

  • Zapatos cómodos, de preferencia botines
  • Sudadera o chamarra ligera
  • Pantalones cómodos, no pegados (muchas espinas, recuerden)
  • Agua + bebida rehidratante (2 litros por persona está bien)
  • Snacks (yo llevé: manzana, barra de granola y chocolates)
  • Algo para comer
  • Ganas

Punto #3: Prepárate para ser retado

En especial si eres una persona de 26 años que tiene varios Eneros en el: “Ya, ahora si empezaré a ejercitarme”. Y no va por la cantaleta de sentirme vieja a esta edad, porque sé que para el recorrido de la vida sigo siendo una chicuela vivaracha, pero lo que si es cierto es que mi estilo de vida paso de ser “semi activo” al “sedentarismo extremo” y eso trajo regalitos especiales como quedarme sin aliento al subir una escalera, ¿cómo no hacerlo al pretender subir una montaña?

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El aprendizaje personal que me llevé de la experiencia fue directamente al ego. Primera vez en la que hago algún recorrido en donde soy “la papa” (o sea la menos hábil, la lenta, etcétera).

Pero, como buena conclusión esperanzadora, me di cuenta de que el verdadero reto es con uno mismo (sí, eso que nos dicen a gritos por todos lados y que decimos entender pero secretamente seguimos volteando a ver al de alado, es cierto).

Al sentir que de verdad mis piernas (ni mi alma) daban para ir más rápido, aterricé en la pregunta de ¿Para qué o para quien estás haciendo esto? ¿Para ti, para los demás, para El Novio? La respuesta sincera fue: para mí.

Y entonces, ¿Quién está compitiendo contigo? Y la reconocí, esa vocecita en mi cabeza que me susurra “ya no puedes, estas cansada”. Pero NO, en ese momento empezó una cantaleta en repetición infinita: Mientras vayas para adelante, da un paso a la vez (AMO, 2016).

No pudimos llegar a “La Calle” (por salir tarde, no por mi lentitud), pero la cumbre que logramos valió la pena y yo la sentí como un triunfo. Ya después regresaremos a conquistarla (de preferencia con mejor condición).

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En fin, el paisaje es hermoso y la oportunidad de poder experimentar aventuras así a un costo mínimo y con un esfuerzo grande son los detalles que le dan un grito de libertad a la vida. Lo recomiendo totalmente, inténtenlo y vivan.

-Nos vemos pronto.