Belo y la magia de la percepción

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Una de las primeras cosas que aprendí en las prácticas de la facultad fue la aplicación de los conceptos “mapa” y “territorio” en eso de la psicología. Para mí, esas palabras correspondían a la geografía y nos ayudaban a ubicar lugares, pero me di cuenta de que esa definición se queda corta (como con muchas palabras cuyo significado está ligado directamente con la forma en que se utiliza, la bella complejidad de los idiomas).

Ahora, ¿Qué tienen que ver estas lindas palabras con la psicología? Es bien sencillo:

Territorio: la tierra, un espacio definido e inalterable por el hombre, es lo que es, una extensión geográfica. Psicológicamente lo entenderemos como lo que pasa.

Mapa: una representación gráfica de un territorio, estos pueden ser mostrando los mares, los biomas, con división política, mostrando los sistemas montañosos y climáticos. Psicológicamente lo entenderemos como la PERCEPCIÓN, esa forma en que cada persona se relaciona con el mundo que la rodea a través de los sentidos (todos los que quieras).

“Lo que pasa” (territorio), antes de ser percibido por nosotros, pasa por distintos filtros neurológicos, sociales y personales. Así, hacemos nuestro propio modelo de “lo que pasa”, una representación de lo original (mapa) y esto nos inclina a entrar en conflicto.

¿Por qué?, te preguntarás…

Porque olvidamos que hay tantos mapas como personas que experimentan “lo que pasa”, y por esto, hay veces que sólo reconocemos o damos validez al nuestro.

¿Cuál es el secreto?

Más sencillo de lo que pensamos… Escuchar, sin juicios y sin pretextos. No se trata de que dejemos nuestro mapa y dibujemos como lo hacen los demás, pero sí de reconocer que nuestra percepción no es la única y que la de los demás tiene tanta validez como la nuestra. Ya cada uno le ira haciendo las adecuaciones necesarias a su mapa con base en las nuevas experiencias que se vayan presentando en nuestra vida. Como dice Jorgey Bucay: “El mapa nunca es el territorio y habrá que ir corrigiendo el recorrido cada vez que nuestra propia experiencia encuentre un error del cartógrafo. Sólo así llegaremos a la cima.”

-Nos vemos pronto.

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Belo y la vulnerabilidad

Vulnerabilidad. Ser vulnerable. Soy vulnerable… Y ¿qué se supone que es la vulnerabilidad?

Vulnerabilidad

  1. Cualidad de vulnerable.

Vulnerable

  1. Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente.

Gracias, RAE, pero te quedaste corta, el significado tiene que ir más allá de una definición de 10 palabras. Si no, ¿por qué se nos dificulta hablar de la vulnerabilidad, entenderla? y más aún, ¿por qué ese miedo a abrazarla y reconocernos vulnerables?

La respuesta es simple: porque tenemos una connotación negativa de la palabra. Normalmente cuando pensamos en “vulnerabilidad” se nos vienen a la mente conceptos como: miedo, vergüenza y la más terrorífica de todas… DEBILIDAD.

Creemos que el ser vulnerables es caminar por el mundo con un letrero que dice: “Hey, aprovéchate de mí, soy débil”. Gracias a que hemos crecido en una sociedad que se dictamina por la supervivencia del más fuerte, creemos que el exponer nuestras emociones o pensamientos significan darle el poder al otro. Darle una ventaja a esa persona que sabrá esos sentimientos que son “nuestro punto débil”, que nos “hacen menos”. Escondemos todo eso, adormecemos lo que no nos gusta, lo que queremos evitar y no nos damos cuenta de que con eso estamos adormeciendo todo lo que somos.

Yo discrepo totalmente de ese punto de vista. Para mí, el tener la valentía de conectar con alguien más, mostrándonos como somos y abrazando nuestra vulnerabilidad es lo que nos hace más humanos y más poderosos. Y no poderoso para ser más que alguien o tener poder sobre los demás, nos hace más dueños de nosotros mismos, ¿qué mejor poder podríamos querer? Es cuando dejamos de lado la idea de quien deberíamos ser por la realidad de quien somos y en esa autenticidad encontramos la libertad y la paz para vivir genuinamente.

¿Qué es lo que pasa con nosotros? Estamos intentando conectar con todo nuestro corazón en un mundo que se rige por la desconexión, por las apariencias, por el consumismo. Pasamos horas frente a un electrónico y dejamos de ver a la persona que tenemos enfrente. Nos adormecemos en el mundo y nos perdemos.

La vulnerabilidad es uno de los mejores armamentos de paz que podemos tener, nos hace fuertes, nos hace libres y nos hace transparentes. Nos permite estar en control de nosotros mismos, conocernos, amarnos y nos permite experimentar lo bueno y malo de la vida con los brazos abiertos y encontrando, en mi y en el otro, la fortaleza que necesitamos para vivir. Nos da la seguridad de que pertenecemos a nosotros mismos y que de ahí podemos despegar para compartir nuestra vida con alguien más.

No te quiero mentir, la vulnerabilidad es algo que por mucho tiempo y por una gran variedad de razones me daba mucho miedo, y estaría pecando de soberbia si te dijera que ya lo tengo al 100%. Claro que no, todavía lucho constantemente con decir lo que pienso y expresar mis sentimientos, especialmente cuando son sentimientos “negativos”, todavía siento que en ocasiones mis amigos y yo caemos en el mundo de la competencia y nos desconectamos, pero lo estoy trabajando y cada vez voy mejor (¿O no, Novio?). Es un camino que requiere paciencia, amor y el constante cuestionamiento de: cómo y para qué hago las cosas.

-Nos vemos pronto

Belo y el Águila

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“El dilema del águila”… Hace poquito me reencontré con esta anécdota que escuche por primera vez en la universidad, la primera vez que escuche esto yo dije “Na, ni de chiste”, pero lo investigue y ¡Es cierto! Quede sorprendida, de verdad me parece una transformación muy intensa y va más o menos así:

“El águila es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir hasta 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años aproximadamente sufre uno de los momentos más críticos de su existencia.

Para esa edad sus garras se vuelven frágiles y flexibles, se doblan con fragilidad y no logran atrapar a su presa. Su pico, una vez largo y fuerte, se curva apuntando contra su pecho y se vuelve una herramienta inútil. Sus alas se vuelven pesadas por sus gruesas y duras plumas y se le dificulta volar.

Entonces se encuentra con dos únicas alternativas: Morir… o pasar un doloroso proceso de renovación que dura de 4 a 5 meses.

Para esto tiene que volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido próximo a una pared rocosa donde no necesite volar. Y aquí es donde verdaderamente comienza el trabajo:

  1. Comienza a golpear con su pico la pared hasta que consigue desgarrarlo y arrancárselo y así darle paso a uno nuevo.
  2. Con su renovado pico comienza a desprenderse las garras hasta eliminarlas por completo.
  3. Cuando las nuevas garras comienzan a crecer empieza a arrancar sus plumas en espera de que nazca su nuevo plumaje.

Habrán pasado meses para que todo esto pase, meses en los que el águila se las tuvo que ingeniar para sobrevivir en una posición de increíble desventaja. Pero al finalizar, saldrá renovada y con esas nuevas alas saldrá al vuelo dejando atrás ese pasado y entrando a ese presente con una existencia renovada.

Este relato nos habla de una posibilidad de cambio, mas bien, nos habla de cómo en algún momento de la vida se llega a una encrucijada (o varias) que son claves en nuestra vida, que nos piden cambios que vienen desde la raíz, un cambio de ideología, de manera de pensar y de actuar. Nos habla de esos momentos en donde al final del camino se nos presentan 2 direcciones: “morir (metafóricamente hablando) o vivir”.

Creo que el águila nos invita a tener como combustible de vida la felicidad, esa que damos por sentado y la dejamos de lado creyendo que llegará cuando logremos todas esas metas y sueños que nos hemos propuesto, esto no es así. Como lo hemos oído mucho y es uno de los tantos clichés que tenemos (que en este caso creo es cierto) la felicidad no es la meta o el destino, la felicidad es el camino.

La felicidad, la plenitud y la trascendencia deberían de ser nuestros pilares de vida y ojo, no me malinterpretes, no hablo de una vida en la que no haya momentos de tristeza, incertidumbre o enojo, eso es hablar de imposibles, pero que sean precisamente eso: momentos, que llegan, nos mueven un poco y pasan. Yo hablo acerca de disfrutar levantarnos cada mañana, de hablar con alguien, de comer, de hacer lo que nos gusta, de dormir, de maravillarnos con lo que tenemos a nuestro alrededor, de saber que estamos caminando para un lugar (aunque no tengamos muy claro en todo momento que lugar es).

Y si hoy hay una sola persona leyéndome que pueda decir que no está en armonía consigo misma, te digo que te encuentras en una de esas encrucijadas que exigen una decisión, que piden un cambio.

Qué mejor día que hoy para empezarlo.

-Nos vemos pronto

Belo y Prudencia

Prudencia y yo nos conocimos desde pequeñas, la primera vez que supe de ella fue una tarde en que mis papás me la presentaron estando en la casa. Al principio no teníamos mucho que decirnos, éramos dos pequeñas desconocidas que habían sido puestas en el mismos espacio y no sabíamos a ciencia cierta que se esperada de nosotras, pero el tiempo fue pasando y con toda su sabiduría Prudencia y yo nos fuimos conociendo mejor y fuimos encontrando varias cosas en común.

Empezamos a pasar mucho tiempo juntas en la escuela, en mi casa, en todos lados. Empecé a entenderla mejor y hasta puedo decir que en ese tiempo éramos mejores amigas. Toda nuestra niñez fue bastante tranquila, en todos esos años no recuerdo que haya puesto en verdadera prueba nuestra amistad, si tuvimos uno que otro momento incomodo, pero nada fuera de lo normal en este arte de crecer y entender nuestro papel en el mundo.

Prudencia era muy divertida, era linda y humilde y ahora me doy cuenta que su amistad le sumaba mucho a mi vida. Fue una gran alegría para mí cuando nos encontramos en secundaria y aun más cuando camine por primera vez los pasillos de la preparatoria y ahí estaba ella esperándome en la puerta del salón. Platicar con ella siempre me ayudaba mucho, me daba una perspectiva muy humana de la realidad, ella siempre encontraba la manera de hacerme ver el momento en que una chiflazon, un enojo o un comentario hiriente me alejaban de mi corazón… mientras estábamos juntas de mi boca siempre salía una palabra amable, un roce de apoyo y un silencio para escuchar.

Pero de repente, como en todas las relaciones, llegaron los problemas. La entrada a la universidad fue algo muy diferente para nosotras y nuestra amistad, la repentina libertad y la sobrecogedora responsabilidad formaban un equilibrio delicado que en varias ocasiones se balanceaba de más. Prudencia y yo empezamos a conocer a más gente, otros puntos de vista, otras realidades fuera de la burbuja mágica en la que vivíamos y con esto fuimos encontrando diferencias.

Yo con mis aires de libertad y de aventurera camine muy rápido para ella y nos alejamos, nos seguíamos frecuentando, seguíamos siendo amigas, pero poco a poco fui dejando de escucharla como antes, fui olvidando sus consejos y sin saber cómo, ni cuándo, ni dónde un día me di cuenta de que ya no estaba en mi vida.  Regresando a mi casa un día por la noche y meditando en mis andares del día me di cuenta que no estaba, por primera vez pude sentir su ausencia y la extrañe.

A los 5 es normal que no tengas Prudencia, el mundo es un lugar enorme que apenas vas a empezar a conocer, tus relaciones con los demás están empezando y Prudencia puede estar descansando sin mayor problema sabiendo que tus pasos son cortos y fáciles de alcanzar.

A los 16 no es “esperado” que Prudencia sea gran parte de tu vida, ya que en esos momentos tu habilidad para saber todo y tener siempre razón está en su pico más alto y muchas veces la voz de Prudencia es bajita y no la logramos escuchar.

A los 25… ella debería estar aquí como una fuerza constante en tu vida que guía tus pasos. Y no la Prudencia miedosa, no esa no nos sirve, la que debe de estar es la Prudencia HUMANA, esa que nos invita día con día a ser mejores personas.

Hoy hablé con ella, le pedí que regresara a mi vida y tan encantadora como siempre me dijo que nunca se fue, que solo estaba esperando a que callara mi ego y escuchara a mi corazón para así poderla encontrar ahí.

3 Filtros

Doble Click para verla mejor :)

-Nos vemos pronto

Belo y los Pensamientos Positivos 2 (Tips)

Lo prometido es deuda, me tarde un poco más de lo planeado pero aquí están los tips que yo puedo dar que de una manera muy personal me han funcionado, espero que a ti también :)

Hazlo consciente

Como bien dicen “el conocimiento es poder” y nosotros somos responsables de cómo usamos ese conocimiento. Así como para mí expresar las cosas de forma hablada o escrita las hace “reales”, de la misma forma el “darnos cuenta de algo” nos da el primer paso para hacer algo al respecto (o buscarle una solución). El saber algo nos lleva a la pregunta ¿y ahora que lo sé qué sigue? La respuesta es bien fácil, si no te gusta-descubre como cambiarlo, si ya subiste ese escalón-busca subir el que sigue. Un paso a la vez se llega a la meta.

Respira

Profundamente y despacio, permite que el aire entre a tus pulmones e infle tu pecho y tu abdomen, deja al aire fluir. Las personas menospreciamos el poder de la respiración, lo damos como algo común y corriente en nuestros días. Nos olvidamos de que la respiración es vida y que con ella podemos pasar de un estado de nerviosismo (inhalación rápida y corta) a uno de tranquilidad (profunda y lenta). Respira,  permite a tu cuerpo sentir como se tranquiliza y con cada inhalación ve callando el bullicio de tu mente para que en el silencio logres encontrar la calma y te alíes con tus pensamientos.

 Apoyarte en los demás

Entre mejor sistema de apoyo tengamos más fácil será nuestro caminar diario. Calidad sobre cantidad que eso quede muy claro, no importa si tienes 1 o 20 mientras sean relaciones de calidad (apoyo mutuo, sentimientos puros, felicidad genuina por el otro y honestidad). Todos tenemos nuestros días negros y como mencioné anteriormente es de gran ayuda tener personas que pueden ver más allá del túnel cuando nosotros no. Sé que a veces lo único que queremos es que nos dejen quejarnos de la vida largo y tendido, pero siempre es bueno tener una persona que nos aterrice en la realidad y corte nuestras tan queridas dramatizaciones.

 Comprometerte

Como todo en esta vida: si está roto-arréglalo, si se cayó-recógelo, si quieres bailar-pon música, si quieres ser feliz-busca la felicidad. Gracias a la vida por no ser una charola de plata y  por darnos las oportunidades de triunfar y de luchar por lo que queremos. Si bien creo que venimos a esta vida a ser felices y plenos, soy fiel creyente de que tenemos que trabajar en pro de esa felicidad, y es nuestra responsabilidad trabajar por ella y de nadie más.

¡Hazlo!

Muy relacionado con comprometerse: si quieres ser una persona centrada en una mentalidad de progreso y positiva tienes que hacer el trabajo: empezar a conocerte y entender cómo funciona tu pensamiento (detecta tus señales de alerta), aprender a controlarte tanto física como emocional e intelectualmente y hacerlo. Al principio será difícil, pero es como cualquier cosa que aprendemos, primero no tenemos la menor idea de lo que hacemos y conforme practicamos nos vamos volviendo mejores. Ya verás que un día de estos será como respirar y ni nos daremos cuenta que lo hacemos.

Más adelante hablaré acerca de esta cosa rara de “detectar nuestras señales de alerta”.

Como siempre, espero que esta entrada sea de ayuda para ti.

-Nos vemos pronto

Belo y los Pensamientos Positivos

{Primero que nada, lo expuesto en esta entrada es una opinión totalmente personal, basada principalmente en mis propias experiencias y perfeccionada con libros que he leído y pláticas que he tenido.}

Creo que no lo he mencionado antes pero soy psicóloga y actualmente estoy trabajando en terapia infantil, esto (entre otras cosas) quiere decir que tengo que idear una forma sencilla y entretenida de explicar las cosas para edades que van desde los 4 hasta los 13 años.

[Dato curioso: estar viendo las cosas desde un punto de vista sencillo hizo que me diera cuenta de cómo nos gusta complicar las cosas y las explicaciones que damos de las mismas]

Uno de los temas más famosos y que tratamos (mi compañera y yo) de explicarle a los niños que pasan por nuestra puerta es la importancia de aprender a controlar y educar nuestra mente para que piensen positivamente, dándole especial relevancia a esta parte. Aquí es necesario romper una errónea creencia en donde se ve al positivismo como estar siempre feliz.

Esto es una gran mentira. Pensar positivamente no se refiere a ser una sonriente persona que camina con saltitos y canta rodeada de animales silvestres. Yo lo entendí así por mucho tiempo y me trajo más dolores de cabeza que cosas positivas. Pero el momento que logré diferenciar esos dos conceptos como complementarios pero no iguales e hice las paces con mis sentimientos “negativos” me volví una persona más feliz.

Entonces, ¿Qué significa pensar positivamente?

  • Ver el mejor lado posible a una situación.
  • Saber que traerá algo bueno.
  • Aceptar que habrá momentos en que nos sintamos tristes, enojados o intranquilos y saber que podemos ver el mejor lado posible de una situación donde busquemos el aprendizaje que tiene para enseñarnos.

No digo que esto sea algo fácil, pero si es posible. Entrenar nuestra mente es una práctica que se debe hacer a diario y sirve el tener compañeros que nos ayuden a ver la luz cuando nosotros nos quedamos estancados en el túnel.

Entonces, dentro de las cosas que nos caracterizan como seres humanos es que todos pensamos, sentimos y actuamos. Se que hay un debate filosófico “del huevo y la gallina” en torno a los pensamientos y sentimientos, pero lo que he encontrado más sencillo es explicarlo desde ese orden: Pensamientos-Sentimientos-Acciones que dividimos en Positivo o Negativo. Entendiendo como positivo todo lo que nos brinde tranquilidad y nos impulse a seguir adelante y como negativo lo que nos va a tener dudando de nosotros mismos. Como bien dicen uno mismo es su mejor aliado o su peor enemigo.

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La idea detrás de esto es muy sencilla: si nosotros pensamos positivamente, vamos a tener sentimientos positivos (en este caso de tranquilidad) y vamos a actuar positivamente, pero si por el contrario tenemos pensamientos negativos, vamos a sentirnos mal o decaídos y vamos a tener acciones negativas para nuestra vida. Teniendo en claro que esto funciona como un círculo ya que esas acciones sean positivas o negativas van a desencadenar una línea de pensamiento y continúa el proceso. Y aunque todos funcionan interdependientemente si logramos controlar nuestros pensamientos vamos a tener un rol activo en el funcionamiento del proceso circular.

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Algo muy importante detrás de todo esto es que nos es más fácil aceptar lo negativo o ver el lado negativo de las cosas que lo positivo, por eso la importancia de darnos cuenta de esta situación y tomar un rol activo en la misma.

Los dejo con un ejercicio muy sencillo que pueden hacer en este momento: ver cuántos pensamientos negativos y positivos pueden decir en un minuto, el resultado puede sorprenderlos.

Entonces ¿Cómo le podemos hacer para remediar esto?

[En la próxima entrada, que prometo será antes del domingo, les compartiré los tips que personalmente me están sirviendo para desarrollar esa habilidad mental]

-Nos vemos pronto

Mi Primer Aniversario y la Revolución Mental

Desde hace 4 semanas hice el bosquejo de lo que creía que sería esta entrada y era hablar muy estructuradamente de lo que me había pasado como profesional, era más o menos así:

Bosquejo

¡Felicidades! Hace un año terminaste la vida universitaria y le diste paso a la vida de nini (ni estudio ni trabajo), creo que es un buen momento para tomarme el tiempo de meditar acerca de lo que ha sido este año para mí. No quiero decir que no he hecho nada porque sería una mentirijilla, pero sé que no hice todo lo que pude… tiempo mal gastado si… tiempo bien empleado también… cosas que faltaron si… cosas que sobraron también.

Y hablar acerca de los trabajos que he tenido hasta el momento. 

  • Primeros meses de “NINI”
  • RH y reclutamiento
  • ARCE
  • Psicología clínica infantil
  • Revolución mental y la búsqueda del hacia donde voy

Tengo un mes con este bosquejo y la idea de escribir la entrada pronto porque cada día que pasa se aleja más de mi “primer aniversario”, por fin la semana pasada que hice mi calendario de entradas para Septiembre, me comprometí y la apunte para el primer domingo del mes. Gracias a esto tengo aproximadamente una semana meditando cual es la razón por la que le estoy dando largas a este asunto.

Y la respuesta es que yo solita me puse una presión de lo que “debería de ser esta entrada” teniendo al final de la misma un plan, camino, idea de que es lo que quiero hacer, para verme como una persona estructurada, con una meta fija y poder decirles que es lo que me funcionó para llegar ahí. Bueno mi querido lector, la realidad de mi vida en estos momentos es que estoy en una completa “Revolución mental y emocional” en donde estoy buscando el hacia donde voy atravesando miedos, dudas, creencias estereotipadas y la más difícil de todas decidiendo entre varios caminos que quiero.

Ayer en la noche estuve hablando largo y tendido de esto con El Novio (ya que para bien o para mal su opinión me importa y la tomo en cuenta por la simple razón de que en estos momentos de mi vida puedo decir con seguridad de que las mariposas anatómicas se refieren a él y quiero que se refieran a él cada día de la misma). Y me di cuenta que la decisión de qué camino/sueño seguir está tomada pero es difícil aceptarla porque es una que muy probablemente nos aleje por un tiempo antes de permitirnos volvernos a encontrar (lo cual es difícil de aceptar).  Lo bueno en esto es que tengo la bendita suerte de estar en una relación y con una persona que es un pilar para mis alas y no un grillete en mi tobillo.

Con eso dicho lo que falta es tomar la decisión conscientemente para aceptarla y encontrar la mejor manera para mí de andar ese camino. Y aunque no puedo poner tips para lograr una vida planeada y estructurada sí quiero compartir algunas cosas que me han ayudado en esta “revolución mental y emocional” en la que todavía estoy.

  1. Tranquilo/a los veintes es en realidad muy joven.

Hace poco leí algo que tranquilizó todos mis mounstros, impaciencias y urgencia de ya ser, hacer y saber qué es lo que haré el resto de mi vida, muchas personas a mi alrededor ya están ahí y me sentía perdida y hasta cierto punto mal por yo encontrarme tan lejos. Cuando la verdad es que no tiene nada de malo no tener nuestra vida planeada y perfectamente estructurada a los veintes (si la tienes enhorabuena, muchas felicidades). Es una década en la que estamos saliendo de la universidad y está bien el estar terminándose de conocer y definirse como persona. No hay porque apresurarte a establecerte en algo, pero si tener muy presente que lo que no se vale  es dejar de movernos.

  1. Empápate de motivación.

Hay muchísima gente en este mundo que está pasando o pasó por algo parecido a lo que cada uno está viviendo y muchas de esas personas lo están compartiendo. Una cosa que me ha impulsado mucho es el leer acerca de lo que quiero hacer, darme cuenta de que hay mucha gente que está persiguiendo sus sueños y estuvieron igual o más inseguros y nerviosos, pero lo intentaron, dieron el brinco. Lee blogs, escucha música, investiga, platica con personas que estén haciéndolo, haz lo posible.

  1. Empieza a vencer miedos poquito a poquito.

Si eres una persona que de vez en cuando tiene episodios de ansiedad y en tus sueños viene la necesidad de enfrentar un miedo muy grande no trates de aventarte a volar sin estar preparado. Si bien sé que nunca se estará 100% preparado para algo, si soy fiel creyente en los pasitos de bebe (ir de poquito en poquito). El ir venciendo miedos escalonados te permite darte cuenta de que eres capaz, de que tienes lo que necesitas para acabar con ellos y va reforzando tu autoestima y tu seguridad personal. Aparte de que te ayuda inmensamente a ir aprendiendo a manejar tu ansiedad.

  1. Háblalo, háblalo y vuélvelo a hablar.

El hablar las cosas, sacarlas de la privacidad de tu mente de cualquier manera posible (hablando con alguien, publicándolo en algún lado, cantándolo, etcétera) lo hace real, lo hace palpable y nos hace responsables de lo que viene y conlleva. Aparte, al menos en mi caso, tener la retroalimentación de personas que buscan mi bien y me aprecian funciona también como motivante para intentarlo. Y saber que tengo un sistema de apoyo que está ahí para mí nunca está de más.

  1. Escucha a tu pasión.

¿Cómo saber cuál es el camino que debes tomar? Escuchando esa sensación en nuestro cuerpo que se alborota cuando hablamos o pensamos del tema. Precisamente esa que sentimos “curioso” como unas cosquillitas que empiezan desde nuestros pies, que nos alborotan el estomago, nos aceleran la respiración y nos saca una sonrisa, esa sensación que no nos deja y ahí está aferrada a nosotros, esa es nuestra pasión, ese es nuestro sueño. Tenemos que aprender a escucharnos, puede haber muchas cosas que queramos y muchos caminos que deseamos transitar pero siempre va a haber uno que se va a distinguir de los demás, y al cual nuestra mente y nuestros sentimientos van a estar regresando y regresando.  Yo tengo la suerte de que esa sensación está conmigo desde la preparatoria inamovible y aunque hubo un tiempo en mi vida en la que medio la escondí ahorita aquí anda con una fuerza y con una presencia que no me está dejando pensar en nada más y que fue lo que empezó esta “revolución mental y emocional” que estoy transitando.

 

Así que aquí esta, mi primer aniversario, tendré que dejar la parte “profesional” para otra historia :)

-Nos vemos pronto