Belo y el cielo

Me encanta el cielo, no sé cuál sea mi fascinación con él, pero disfruto especialmente verlo por la mañana, si me toca el amanecer mejor. El novio se burla de mi porque desde hace unos meses, casi de forma religiosa, digo algo parecido a “Que bello día” cuando salimos de la casa.

            No crean que persigo los amaneceres o que pongo mi despertador con tiempo suficiente para verlos, para nada, todo el que me conoce sabe que atesoro mi tiempo para dormir, pero algo que la vida adulta trajo a mi vida, sin que yo se lo pidiera en lo más mínimo, fue que mi reloj biológico decidió programarse para despertar alrededor de las siete de la mañana ¡HASTA EN DOMINGO! Y gracias a eso últimamente me toca la fortuna de ver como se pinta el cielo de colores que se van transformando entre anaranjados, rojos, morados, amarillos y azules.

            Hay algo especial en ver un amanecer, es la primera mirada a un nuevo día, es una de las formas en las que la naturaleza nos dice que la vida es cambio, es movernos, es un abanico multicolor en donde tenemos la oportunidad de vivir tantas emociones y experiencias como colores en el cielo. Y así como ningún color es eterno tampoco lo son los momentos, ni los malos, ni los buenos.

Uno de los recuerdos más bonitos que tengo en mi vida adulta, creo que ahí nació mi amor hacia el cielo, fue una mañana que desperté en la playa un poco antes de las seis y tuve la oportunidad de ver como nacía el sol. Y con tiempo de sobra por ser las SEIS DE LA MAÑANA me dediqué a ver cómo se pintaba el cielo para mí, me dejé envolver por la brisa y el sonido del mar. Estaba tranquila, me sentí afortunada por vivir ese momento, estaba feliz.

Aquí les comparto unos cuantos de los amaneceres que me han tocado, aunque debo decir que las fotografías no le hacen justicia a la realidad.

-Nos vemos pronto.IMG_5025Sunrise3

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Mariposas en noviembre

A mediados de noviembre del 2017 hubo una migración de mariposas amarillas en Monterrey. Tengo ocho años en esta ciudad y nunca me había tocado ver una. El novio se rio de mi porque dice que no se compara con lo que se vive en Morelia con las mariposas monarcas, pero eso tampoco me ha tocado verlo y a mi esas mariposas amarillas me parecieron bastante mágicas. La forma en la que adornaban el panorama y cruzaban las calles aleteando a toda velocidad, la forma en que pintaron de amarillo terrenos baldíos y sobre todo el hecho de que las mariposas sabían a donde dirigirse sin experimentarlo antes, sin alguien que las guiará, ellas simplemente lo sabían.

Para alguien que aún no se decide en creer 100% en el destino, esto lo complica un poco.

¿Cómo saben?

¿De dónde viene este instinto de dirección?

¿Por qué nosotros no tenemos algo así, ese conocimiento inexplicable de nuestro destino? ¿O lo tenemos?

Estas lindas mariposas refuerzan la creencia de que lo que está destinado va a pasar. Pero, ¿tenemos conciencia de eso que está destinado? ¿Cómo se siente? ¿Con qué se come?

No lo sé, la verdad es que no sé si creo en el destino. Al menos no como este concepto de que todo está escrito, de que cada paso que doy está apuntado en algún libro cósmico en el universo y podría leerlo y ver qué es lo que le depara a mi vida. Y ni siquiera estoy segura de querer saberlo, ahora que me siento tan segura de hacia dónde quiero dirigir mi vida me abruma el pensamiento del destino…

¿Qué tal si lo que yo considero mis sueños no son mi destino?

Escribir, por ejemplo, yo quiero escribir o dedicarme a escribir porque me hace feliz. Es una friega, es difícil y no tengo la menor idea de si tengo talento o no, pero me hace feliz, me alimenta, me inspira y eso me hace querer intentarlo.

¿Esas características lo hacen mi destino?

Mi relación, yo estoy con El Novio porque me encanta, me enamora, me peleo con él o tenemos diferencias y todo mi ser me lleva a arreglarlo, a trabajar por la relación, a intentarlo y a pensar en mi vida con él en ella. Coincidimos en mucho y hemos aprendido a escucharnos y entendernos, con mucha práctica y esfuerzo. No creo en las almas gemelas como este concepto de alguien externo y único en este vasto mundo para completarnos. Creo que cada uno de nosotros es su propia alma gemela y creo que cuando logramos conciliar eso es cuando encontramos en los otros esas personas que nos hacen vibrar. En estos momentos de mi vida creo y siento con todo el corazón que El Novio es la persona con la que estaré por el resto de mi vida, pero atesoro más mi relación porque eso puede cambiar.

¿Es mi destino?

Y volvemos, ¿Qué onda con las mariposas? ¿Cómo saben a dónde ir?

A lo mejor la vida es como un laberinto con un punto final, pero muchas maneras de llegar ahí. Y en el andar de la vida damos vueltas y cambiamos direcciones que abren sendas y cierran veredas, pero el punto final no se altera, no se mueve, solo la manera en la que lo alcanzamos se modifica.

Y si ese punto final es tan sencillo como la trascendencia terrenal entonces sí estaría escrito, porque nadie puede escapar esa cita al final del camino. Y en esa idea todas mis decisiones son mías, mis actos, mis palabras son mi responsabilidad y esta discusión no tendría no sentido, porque efectivamente todos vamos a llegar ahí.

Pero vuelvo… ¿Qué onda con las mariposas?

-Nos vemos pronto

Un nuevo comienzo/A fresh start

Llevo un buen tiempo pensando en qué hacer con este blog. No me gusta la idea de solo subir entradas que sean mis historias de escritura creativa, porque eso significaría subir una entrada cada mes o mes y medio (si me va bien). Entonces llegué a la conclusión de que el canal lo usaré para todos aquellos tópicos con los que me sienta cómoda de hablarlos en video y el blog será mi pedacito de internet en donde escriba acerca de todo lo demás. Un tipo de diario, pero no tan privado, más bien nada privado, en donde comparta mis pensamientos, escritos de alguien más que me guste o me haga vibrar y cualquier cosilla que se me ocurra. Vamos a ver cómo funciona este nuevo experimento.

Tengo dos metas para este año, escribir una entrada a la semana y la otra es escribir en español e inglés (la segunda no es tan rígida y puede que no sea cada entrada).

Así que, bienvenidos de regreso a todos aquellos que han estado en este viaje desde el principio y bienvenidas personitas del otro lado de la pantalla que se topan recientemente con este pequeño sitio en el mundo del internet.

-Nos vemos pronto

I have been thinking for a month or so about what to do with this blog. I don’t like the idea of only posting my projects of creative writing because that could possibly be one post per month or month and a half (if I am lucky). So, my conclusion is this: the channel will be use for the topics that I feel comfortable speaking about in video and the blog will be my corner of the internet where I write about everything else. A kind of diary, but not private, to share my thoughts, quotes that I love or made me think and whatever my heart desires. Let see how this experiment works.

I have two goals or these year: post weekly and write in Spanish and English (the second one is not super strict, I don’t think it will be every post).

So welcome back to long readers and welcome to all you on the other side of the screen that just stumble upon this part of the interwebs.

-See you soon

 

Pensamientos #1

IMG_4030Vamos a jugar a que nos entendemos, a que por hoy tú hablas mi idioma y yo hablo el tuyo y logramos ver más allá de la primera capa de palabras con las que usualmente nos comunicamos.

Vamos a jugar a que cuando nos tocamos salen chispas como en las películas y que al besarnos se escuchan los ecos de todos los besos a través de la historia.

Vamos a jugar a que nos vemos a detalle y con detenimiento, como si grabáramos cada parte de lo que hoy son nuestros rostros para evocarlos cuando estemos lejos y no se nos escape el lunar en mi mejilla izquierda o el tuyo en la derecha.

Vamos a jugar hasta que un día nos demos cuenta de que ya no es un juego y de que nos sonreímos sin razón aparente, como si el compartir cinco años de vida no fuera suficiente motivo para hacerlo.

Y en ese momento nos daremos cuenta de que nos entendemos, sin palabra alguna o con todas las del universo, algunas tuyas, otras cuantas mías, pero al final… nuestras.

-Nos vemos pronto

Un año de vivir contigo

  • Un montón de cajas desordenadas en “la sala”.
  • Sentarnos en la mesa definiendo qué le toca a quién.
  • Fin de semana de acomodar casi seis años de pertenencias.
  • La bonita sensación de encontrarle un lugar a casa cosa.
  • Acomodar plantas, cachivaches y encontrar la manera de decorar el baño de visitas.
  • Dormir por primera vez en nuestra cama y jubilar un colchón de más de treinta años de servicio.
  • Discusiones pataleando como niña chiquita.
  • Piedra, papel o tijeras para poner el siguiente capítulo.
  • Orines de perro… por todos lados.
  • Carcajearnos antes de dormir porque ya te desesperaste.
  • Despertar el domingo y verte jugar en la computadora… en boxers.
  • Flores.
  • Perros rascando la puerta… perros aullando porque quieren entrar.
  • El novio parrillero.
  • Tener cheve y vino de ley.
  • Pelear porque no barres fuerte.
  • Muchos besos de buenos días.
  • Disfrutar los domingos tirados en un colchón en la sala viendo la serie del momento.
  • Aprender a ceder.
  • No tener opción de mandarnos a nuestras casas cuando nos caemos mal.
  • Retos individuales que se comparten.
  • Abrazarte cuando vas a dormir.
  • Platos sucios que nadie quiere lavar.
  • Baños que nadie quiere lavar.
  • El concurso de tirar cabello entre Abú y yo.
  • Palomillas gigantes que nos atacan.
  • Árboles iluminados.
  • Juntas y juntas para hacer “las cuentas”.
  • Estirar el brazo y sentirte a media noche.
  • Tus ronquidos.
  • Mis ronquidos.
  • Pájaros cagando el carro como si no hubiera un mañana.
  • Hacer pipí con la puerta abierta.
  • Planes.
  • Sueños.
  • Muchas risas.
  • Retos en común.
  • Paciencia infinita al conocer diferencias.
  • Salir a correr.
  • Cantar a todo pulmón soltando la pena por no hacerlo bien.
  • Murallas que desaparecen.
  • Exageraciones… dramas.
  • “Hacerla de pedo”.
  • Querer tener la razón.
  • Ganar cuando nos dejamos ganar.
  • Vulnerabilidad.
  • Confiar.
  • Sentirme segura.
  • Tu lucha constante entre escucharme parlotear y jugar videojuegos.
  • Mañanas llenas de energía (por tu parte).
  • Hablar de temas incómodos.
  • Aceptar.
  • Finanzas compartidas.
  • Nuestros perros.
  • Saberme en casa.

-Nos vemos pronto.

Belo y un nuevo tipo de familia

El 30 de Enero cumplí años, 27 años para ser exactos y un golpe de realidad me azotó la cara, pero de una de las formas más tiernas en las que podía llegar. Me di cuenta de que estoy formando una familia (tranquilos, tranquilos, no se me adelanten y sigan leyendo, que estoy casi 100% segura de que no nos referimos a lo mismo).

Estaba en la oficina, era un lunes completamente normal a no ser por los abrazos extras que recibí y el pastel que me esperaba pacientemente en el refrigerador del comedor. Pasé las primeras horas laborales poniéndome al corriente con los correos y pendientes de la semana cuando, aproximadamente a las 11am, me llegó un mensaje del novio que decía algo más o menos así: “Tienes una sorpresa atrás del asiento del copiloto”, le contesté con un poco de incredulidad a lo que respondió: “Solo hay una forma de averiguarlo”. Dejé por un momento mis pendientes y fui en busca de “la sorpresa” y vaya que me llevé una.

El regalo fue maravilloso y atinado como suelen ser los regalos del novio (el segundo libro ilustrado de Harry Potter para la colección), pero me dio algo más. En la envoltura, escrito con plumón, venía una tierna dedicatoria firmada con las palabras: “Tu familia”.

Siéndoles bien honesta mi primera reacción fue un “A caray, en qué momento mis papás mandaron este paquete” y justo debajo de la firma había un dibujo con el novio, Abú, Gabo y Tami… lo único que puedo decirles es que mi corazón palpitó más fuerte, no más rápido, solo con mayor intensidad.

Fue como un momento al estilo Sherlock Holmes (la serie de BBC), en donde pasan escenas a toda velocidad mientras el investigador le explica a Watson las pistas que lo llevan a la solución más lógica, esas pistas que son obvias para él, pero que pasan desapercibidos para los demás. Podríamos decir que yo era el Watson en esta ecuación.

¿Cuál fue el segundo regalo? La realización de que he llegado a ese momento de vida en donde mi familia nuclear está cambiando. Ha pasado de ser una familia de cuatro a una familia de dos (+ tres perros). Y estoy bien con eso, estoy tranquila, estoy emocionada. Me encanta que el novio se sume a los VG y me encanta sumarme a los MO y que dentro de la mezcla surja un nuevo nombre, uno que es nuestro, uno que nos une.

No sé, creo que la vida va avanzando, trayendo sorpresas y momentos mágicos. Y aunque hay períodos en que mi mente se envuelve en ridiculeces exageradas al estilo de: “Ya tengo 27 y mi vida no está cerca de lo que imaginaba a los 10” (sí, soy un cliché encantador en múltiples áreas de mi existencia). Son esos sencillos grandes momentos en mi cotidianeidad los que me hacen sonreír constantemente y tranquilizan a todos esas dramatizaciones que a veces me invaden.

Gracias, novio, diste otro jonrón.

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-Nos vemos pronto

Belo y la importancia de las palabras

Opinar. Ese maravilloso derecho que todos tenemos y que despertó el interés para escribir esta entrada.

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El otro día me topé con un comentario en la radio que decía más o menos así: “Yo tengo la suerte de tener el mayor rating a nivel nacional en programas matutinos y por eso les digo que la culpa es de….”. No podía creerlo, ¿cómo es posible que una persona de opinión pública, al parecer importante, se atreviera a vociferar con tanta ligereza un juicio fuerte y contundente hacia una situación social sobre la que tenía poco o nulo conocimiento formal? De repente, la respuesta se planteó frente a mí:

“No ponemos atención a las palabras que decimos y al impacto que estas opiniones tienen en nuestra vida y en la vida de los demás”

            Todos en este mundo, por el simple hecho de ser personas, somos responsables de las palabras que salen de nuestra boca, la intensión con las que las decimos y el impacto que tienen.      No seamos tan ligeros al utilizarlas porque sus ecos retumban fuerte, retumban lejos y retumban por mucho tiempo. Los juicios generan vergüenza y en lugar de proveer un espacio seguro para expresarnos, generan barreras más altas y con materiales más duraderos. Nos separamos en lugar de unirnos.

            Hoy, los invito a que empecemos a ponerles atención. A opinar con consciencia. A crear una cultura de análisis acerca del discurso que damos. Pongamos atención a lo que estamos promoviendo y promulgando con nuestras opiniones. Hablemos desde un conocimiento real, desde una experiencia real y no juzguemos tan rápidamente situaciones que no terminamos de comprender. Es más, no juzguemos, punto.

            Démonos cuenta del impacto que tenemos en los demás, de lo que nuestras palabras significan. Hagamos consciencia de que a lo mejor para nosotros lo que decimos no son más que palabras, pero para los demás, para esas personas que nos escuchan, pueden ser verdades que se vuelven hechos.

            Como bien lo dijo Benito Taibo en Persona normal:

“La gente le tiene muchísimo más miedo a las palabras que a los cañones. Las palabras han hecho revoluciones, puentes, caminos. Han logrado que la gente se enamore o se odie para siempre. Hay palabras grandes como monocotiledónea o gastroenterólogo y pequeñitas pero poderosas como paz. Importantes como justicia, imprescindibles como vida, valiosas como sueño, muy poco significativas como dinero… Lo importante es cómo se usan y qué se quiere decir cuando se usan.”

-Nos vemos pronto