Día 7-9: Yo soy capaz, yo escojo, yo me atrevo

Conocer nuestra raíz, saber dónde y cómo estamos parados.

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Para poder realizar nuestros sueños, para poder caminar de forma genuina por nuestra vida, primero es importante que sepamos desde dónde nos estamos impulsando para lograrlo y cómo están nuestras raíces (qué nos impulsa, qué nos permite avanzar, qué hay dentro de nosotros). Hay que poner atención a nuestros fundamentos.

Yo soy capaz.

Cuando acepto mis miedos y mis imperfecciones, es el momento en el que puedo superarlos y caminar. Es el momento en que descubro que la realidad de la vida es que tengo la capacidad para lograrlo, peeeeeeeero hay que andar el camino que abrirá la senda (insértese canción del dorado).

Yo escojo

Yo escojo levantarme a las 6:30am.

Yo escojo comerme ese paquete de gansitos.

Yo escojo morderme las uñas.

Yo escojo escribir estas entradas y compartirlas con el mundo.

Yo escojo ser más amable conmigo.

Yo escojo no irme a dormir enojada.

Yo escojo hacer el ejercicio del día.

Yo escojo ahorrar.

Yo escojo trabajar como consultora de cultura organizacional.

¿Qué estás escogiendo tú?

Todos conocemos esas famosas frases de: “El que no arriesga no gana”, “El no ya lo tienes”, “atrévete te te…” más fácil decirlas que hacerlas. Pero como lo he mencionado antes, uno de los temas recurrentes en mi vida (y creo en la mayoría de las personas) es el esfuerzo que nos cuesta atrevernos.

Al leer el correo del día medité unos cuantos minutos en todas esas veces en las que me he atrevido a hacer algo y todas en las que no, el punto en común es el siguiente: entre más conciencia tenía de mi fundamentos y mis razones para hacer algo más sencillo fue dar el paso y por fin lanzarme al vacío de la incertidumbre. Tenía seguridad al hacerlo porque sabía para qué (aunque no tenía idea de lo demandante que sería la situación).

La confianza en mí, en mi capacidad, mis ganas de hacerlo y el apoyo que sentía por parte de mi círculo cercano ayudó a que Belo se atreviera a volar sin importar si se caía en picada 5 metros adelante.

Encontrar el balance interno, la oportunidad en el exterior y atreverse a entrar a la posibilidad.

-Nos vemos pronto

 

 

 

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Un año de vivir contigo

  • Un montón de cajas desordenadas en “la sala”.
  • Sentarnos en la mesa definiendo qué le toca a quién.
  • Fin de semana de acomodar casi seis años de pertenencias.
  • La bonita sensación de encontrarle un lugar a casa cosa.
  • Acomodar plantas, cachivaches y encontrar la manera de decorar el baño de visitas.
  • Dormir por primera vez en nuestra cama y jubilar un colchón de más de treinta años de servicio.
  • Discusiones pataleando como niña chiquita.
  • Piedra, papel o tijeras para poner el siguiente capítulo.
  • Orines de perro… por todos lados.
  • Carcajearnos antes de dormir porque ya te desesperaste.
  • Despertar el domingo y verte jugar en la computadora… en boxers.
  • Flores.
  • Perros rascando la puerta… perros aullando porque quieren entrar.
  • El novio parrillero.
  • Tener cheve y vino de ley.
  • Pelear porque no barres fuerte.
  • Muchos besos de buenos días.
  • Disfrutar los domingos tirados en un colchón en la sala viendo la serie del momento.
  • Aprender a ceder.
  • No tener opción de mandarnos a nuestras casas cuando nos caemos mal.
  • Retos individuales que se comparten.
  • Abrazarte cuando vas a dormir.
  • Platos sucios que nadie quiere lavar.
  • Baños que nadie quiere lavar.
  • El concurso de tirar cabello entre Abú y yo.
  • Palomillas gigantes que nos atacan.
  • Árboles iluminados.
  • Juntas y juntas para hacer “las cuentas”.
  • Estirar el brazo y sentirte a media noche.
  • Tus ronquidos.
  • Mis ronquidos.
  • Pájaros cagando el carro como si no hubiera un mañana.
  • Hacer pipí con la puerta abierta.
  • Planes.
  • Sueños.
  • Muchas risas.
  • Retos en común.
  • Paciencia infinita al conocer diferencias.
  • Salir a correr.
  • Cantar a todo pulmón soltando la pena por no hacerlo bien.
  • Murallas que desaparecen.
  • Exageraciones… dramas.
  • “Hacerla de pedo”.
  • Querer tener la razón.
  • Ganar cuando nos dejamos ganar.
  • Vulnerabilidad.
  • Confiar.
  • Sentirme segura.
  • Tu lucha constante entre escucharme parlotear y jugar videojuegos.
  • Mañanas llenas de energía (por tu parte).
  • Hablar de temas incómodos.
  • Aceptar.
  • Finanzas compartidas.
  • Nuestros perros.
  • Saberme en casa.

-Nos vemos pronto.

Día 4-6: Yo despierto, vivo, apoyo (I awaken, I’m Alive, I’m Supported)

¡Yeah! Hoy juntamos días porque estoy lo que sigue de atrasada en estas entradas (pero no nos preocupemos que también voy atrasada en las prácticas entonces aquí nos ponemos al corriente).

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Estos últimos días he estado tratando muy pacientemente de llevar “más allá del tapete” lo que experimento con cada práctica, pero diariamente me encuentro recordándome el compromiso de hacerlo.

Me explico… No ha pasado un sólo día en que no le mento la madre a algún conductor que hace algo inadecuado, erróneo o poco considerado según mi infinita sabiduría vial (sarcasmo)… dos segundos después me recuerdo que la acción no es hacia mí, Belinda, y que el conductor no está pensando en la forma de molestarme: la que se engancha soy yo.

¿Qué tiene que ver mi interesante relato con los mantras de hoy?

Con el primero, eso es precisamente lo que quiero despertar: amor. Amor hacia el mundo, amor hacia mí, amor hacia los demás. Quiero despertar amor y poder soltar juicios, ideas preconcebidas y mi primera reacción a defenderme del otro. Algunos dirán: Pero, Belinda, eres una persona que siempre trata de ver lo mejor y cree lo mejor de los demás. Lo cual es prácticamente cierto, siempre y cuando no me sienta atacada o juzgada, porque si mi mente detecta una pizca de algo que yo considero un ataque (por mas mínimo) tomo una postura de reacción en lugar de amor (sumamente cursi, lo sé, pero en verdad creo que es la respuesta para el mundo y la vida).

Con el número dos, aprender a estar presente y viva en el momento que estoy viviendo, no dejarme mover por la inercia de los días y la vida rutinaria. Dejar de reaccionar en automático y accionar desde mi consiente… tan sencillo como eso.

Y con el tercero no tiene mucha relación (a lo mejor sí y alguien me la aclarara), pero el correo de ese mantra casi me hace llorar. La práctica se trató de fortalecer tu centro (el abdomen, tus cuadritos, tu six pack), pero la intención era encontrar la forma de fortalecer mucho más que esa pancilla que se asoma y las siguientes frases estrujaron mi corazón de pollo (nunca he entendido esa referencia, ¿qué tienen que ver los pollos con las emociones?), especialmente me identifique con el segundo enunciado:

“(this practice)… it offers you an opportunity to drop the judgment, drop the criticism and find support in cultivating strength. When the mind is on board the body says yes. Support your intentions, your dreams and your desires. Move with your breath. Build strength in your core.”

(Esta práctica te brinda la oportunidad de soltar los juicios, soltar las críticas y encontrar apoyo cultivando fuerza. Cuando la mente está de acuerdo el cuerpo dice “sí”. Apoya tus intenciones, tus sueños, tus deseos. Muévete con tu respiración. Fortalece tu centro)

¿Qué (casi) me hizo llorar?

El aceptar que mi mente se rinde mucho antes de que mi cuerpo lo necesite, el aceptar las veces que hablo con juicios en lugar de amor (a mí y a los demás), el aceptar que a pesar de tener un sueño muy claro no hago todo lo que puedo para cumplirlo y que yo soy mí principal detractora.

La nota positiva del día es que el darme cuenta y aceptar es desde donde se puede comenzar a crecer… eso es bastante alentador.

-Nos vemos mañana

PD: Agradezcámosle al novio por la paciencia para tomar las fotos de mis súperposes de yoga (Detrás de una gran foto siempre hay un novio tirado en el suelo encontrando el mejor ángulo, te amo.)

Día 3: Yo “Abrazo/acepto”

Día en que las dificultades de querer traducir literalmente los mantras de la práctica tocan mi puerta.

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Hoy fue el turno de “Embrace” que según San Google se traduce directamente como “abrazo”, peeeeeeeero  esa no es la única manera de entender esa palabra (bienvenidos a las maravillas del lenguaje).

Las interpretaciones que tiene van de la mano, pero el fondo al que llegan es la diferencia. Así que por cuestiones prácticas nos iremos con la siguiente (de mi creación):

“Tomar algo (incluir, aceptar, sostener) con entusiasmo y amor”

A detectar esas cosas, situaciones, personas, etcétera, que acepto con entusiasmo y amor (prepárense porque muy probablemente entremos a territorio cursi):

  1. Lo primero que viene a mi mente son mis perros…. jajaja no se crean, sí es cierto, pero vienen en segundo lugar. Lo primero es mi relación. No todo es miel sobre hojuelas, pero siempre vale la pena, citando al novio: “Lo pago”. (Si quieren información al respecto se pueden dar un clavado a los archivos de este blog que están llenos de cartas de amor inspiradas por su amor).
  2. Mis perros, a veces siento tanto por ello que los abrazo muy fuerte y me gruñen, pero sé que me aman. Abu nos lo demostró acostándose panza arriba el otro día (cosa que nunca había hecho… si eso no es confianza no sé qué lo sea).
  3. Mis amistades actuales (incluyendo familiares), en mi caso es cierta la frase milenaria de: “Conforme creces tus amistades se reducen en número pero se multiplican en esencia”.
  4. El cansancio, bueno, más bien el esfuerzo que hice al correr y el no dejarme vencer por mi mente y empujarme un poquito más (esas subidas matonas de mi colonia no me van a ganar).
  5. Con eso en mente y para terminar (porque una lista con 5 puntos se siente redonda y completa) tomo lo siguiente: cada día, desde hace más o menos un mes, decido estar presente en mi compromiso conmigo misma. Contra todo pronóstico estoy venciendo mi habitual flojera de no hacer nada. Y con aceptación entusiasta estoy dándome la oportunidad de hacer algo por y para mí, que en este caso es el ejercicio.

Como extra gracioso hoy al finalizar la práctica acaricie tiernamente mi pancita y le dije que la quería, que nos pondríamos en forma, pero que el aprecio por ella era real.

-Jajaja… nos vemos mañana.

Día 2: Yo Creo

Del verbo crear, no de creer.

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Crear espacios en mi vida diaria para las actividades que quiera realizar. Encontrar y aceptar ese poder de decisión sobre mí misma para darme la tarea de crear el momento para (inserta cualquier actividad, sueño, meta, gusto que quieras).

El reto número uno es ése, me queda claro. El reto número dos lo leí en el correo y fue la frase clave que traje conmigo durante toda la sesión: “Create space in a way in which you can enjoy the process” (Crea espacios en la forma que te permita disfrutar el proceso… algo por el estilo, es mi interpretación de las palabras). Eso es lo que más me cuesta. Tengo el hábito de procrastinar en extremo, muchas veces cuando me doy la oportunidad de hacer algo ya tengo el tiempo encima y no lo disfruto. Y la realidad (me consta porque me ha pasado) es obvia: cuando creo espacios en donde disfruto el proceso, la calidad de mi trabajo, de mi tiempo y de la propia actividad es considerablemente más alta.

Entonces creo que la respuesta llegó mucho antes de hacer la pregunta.

Crea espacios, Belinda, date la oportunidad de hacer realidad tus sueños, porque en eso tú tienes un control mayor que cualquiera.

                                      -Nos vemos mañana

Día 1: Yo Acepto

Hace una semana, más o menos, terminé con el primer programa de Yoga Revolution del canal Yoga with Adriene, y el día de hoy por la mañana empecé uno nuevo de 30 días llamado Yoga Camp, también de la misma instructora. Tenía pensado empezar ayer, peeeeero, mis sábanas no se quisieron mover y “mi alarma no sonó”. Así que empezaremos en martes porque podemos.

Cada día Adriene envía un correo acompañando la práctica para que conozcamos un poco más acerca de la intención de la misma y también llevemos el Yoga más allá del tapete. Entonces mi idea es hacer la práctica, leer el correo y escribir un poco acerca de mi reflexión sobre el mantra diario.

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Hoy el mantra es: I Accept (Yo Acepto)

  • Hoy acepto dónde estoy.
  • Hoy escojo aceptar mi cuerpo.
  • Hoy acepto el compromiso de trabajar para ser la mejor versión de mi misma.
  • Hoy acepto que mi empleo actual me ayuda a planear y encaminar mis sueños.
  • Hoy acepto este nuevo reto de Yoga Camp.
  • Hoy acepto la imperfección, especialmente la mía.
  • Hoy acepto mi responsabilidad en mi propia vida.
  • Hoy acepto el resultado de mis decisiones.

-Nos vemos mañana

Belo y un nuevo tipo de familia

El 30 de Enero cumplí años, 27 años para ser exactos y un golpe de realidad me azotó la cara, pero de una de las formas más tiernas en las que podía llegar. Me di cuenta de que estoy formando una familia (tranquilos, tranquilos, no se me adelanten y sigan leyendo, que estoy casi 100% segura de que no nos referimos a lo mismo).

Estaba en la oficina, era un lunes completamente normal a no ser por los abrazos extras que recibí y el pastel que me esperaba pacientemente en el refrigerador del comedor. Pasé las primeras horas laborales poniéndome al corriente con los correos y pendientes de la semana cuando, aproximadamente a las 11am, me llegó un mensaje del novio que decía algo más o menos así: “Tienes una sorpresa atrás del asiento del copiloto”, le contesté con un poco de incredulidad a lo que respondió: “Solo hay una forma de averiguarlo”. Dejé por un momento mis pendientes y fui en busca de “la sorpresa” y vaya que me llevé una.

El regalo fue maravilloso y atinado como suelen ser los regalos del novio (el segundo libro ilustrado de Harry Potter para la colección), pero me dio algo más. En la envoltura, escrito con plumón, venía una tierna dedicatoria firmada con las palabras: “Tu familia”.

Siéndoles bien honesta mi primera reacción fue un “A caray, en qué momento mis papás mandaron este paquete” y justo debajo de la firma había un dibujo con el novio, Abú, Gabo y Tami… lo único que puedo decirles es que mi corazón palpitó más fuerte, no más rápido, solo con mayor intensidad.

Fue como un momento al estilo Sherlock Holmes (la serie de BBC), en donde pasan escenas a toda velocidad mientras el investigador le explica a Watson las pistas que lo llevan a la solución más lógica, esas pistas que son obvias para él, pero que pasan desapercibidos para los demás. Podríamos decir que yo era el Watson en esta ecuación.

¿Cuál fue el segundo regalo? La realización de que he llegado a ese momento de vida en donde mi familia nuclear está cambiando. Ha pasado de ser una familia de cuatro a una familia de dos (+ tres perros). Y estoy bien con eso, estoy tranquila, estoy emocionada. Me encanta que el novio se sume a los VG y me encanta sumarme a los MO y que dentro de la mezcla surja un nuevo nombre, uno que es nuestro, uno que nos une.

No sé, creo que la vida va avanzando, trayendo sorpresas y momentos mágicos. Y aunque hay períodos en que mi mente se envuelve en ridiculeces exageradas al estilo de: “Ya tengo 27 y mi vida no está cerca de lo que imaginaba a los 10” (sí, soy un cliché encantador en múltiples áreas de mi existencia). Son esos sencillos grandes momentos en mi cotidianeidad los que me hacen sonreír constantemente y tranquilizan a todos esas dramatizaciones que a veces me invaden.

Gracias, novio, diste otro jonrón.

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-Nos vemos pronto